las calles de bogota
Los nombres de las calles se hicieron necesarios para
recordar ubicaciones de lugares cuando empezó a extenderse la ciudad,
con barrios como San Victorino, La candelaria, Egipto, Las nieves, Santa
fe, La Catedral, éstas fueron nombradas no por una autoridad local sino
por los mismos ciudadanos; en su mayoría, los nombres resultaban de
asociaciones con lugares cercanos, de acontecimientos ocurridos allí, de
personas que vivían allí. Se divulgaban de manera oral entre los
capitalinos y de manera escrita mediante las actas de compraventa o de
herencia, entre el siglo XVIII y XIX en la Notaría 1º de Bogotá.
Nunca fueron reconocidos ni estudiados por las
autoridades, no representaban un valor cultural para la gente, hecho que
para la época actual resulta un error fatal pues ahora intentamos
rescatar esto pero es poco lo que se tiene de esta información, faltan
nombres de las calles, no se sabe a precisión a que se deben los nombres
y algunos has sido reemplazados por otros de épocas más recientes.
Recordemos que esos nombres que algún día fueron
dados por nuestros antepasados, reflejan el vivir de esa época y son
parte de nuestra identidad. Y no quedaron en la memoria de la gente a
razón de no ser fundamentales.




El espacio en donde se sitúan estos nombres es bastante amplio y sus transeúntes se encargan de que la recepción de estos nombres sea diferente entre un lugar y otro. Es así como va a ser diferente la reacción de alguien que observe el nombre de la calle Real en un costado de la Plaza de Bolívar a alguien que observe la calle de Las Ranas en la actual calle 19 con 8ª; pues en el primer caso el ambiente ayuda a que se valorice su propósito lo que no sucede con el segundo pues el ambiente correspondiente arrastra la atención del individuo hacia otros hechos diferentes a su historia e identidad.
Se han clasificado de acuerdo a lo que representan, la vivencia de la religiosidad de los capitalinos esta en los nombres de San Andrés, San José, Santa Lucia, Santa Bárbara, San Bruno, Santa Isabel, Guadalupe, San Raimundo, Santa Marta. “El recuerdo de la gesta conquistadora fue tenido en cuenta y a el respondieron los nombres de las calles de Quesada, Galeano, Borja, La Conquista; la leyenda tuvo representantes en los nombre de Pecado Mortal, Mal Ladrón, Panteón, […] emociones gratas al espíritu dejaron sus nombres a las calles Del Amor, La Esperanza, Del Agrado, La Alegría, La Paz ; y los que deprimen, en las calles de La Fatiga, Los Dolores, El Afán y de La Agonía.” . Otros grupos que evocan la patria, la topografía urbana y la naturaleza.
Algunas muy obvias como la calle Del Carmen,
ubicada en la carrera quinta con calle novena, debe su nombre a que
allí se encontraba el convento del Carmen; algo sucede con la de Las Aulas,
ubicada en la carrera sexta con calle novena, pues allí quedaba un
edificio del mismo nombre en la esquina. Una parecida es la calle de El Cedro,
ubicada en la calle novena entre carrera primera y segunda, debe su
nombre a un enorme cedro corpulento y antiquísimo que ya no se conserva.
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